Paracas: entre el desierto y el mar

El desierto y el mar se unen de forma hermosa en Paracas, en el departamento de Ica, a pocas horas al sur de Lima, para proteger la vida. Los acantilados que bordean las playas están colmados de vida, millones de aves los habitan y otros miles llegan desde el norte y el sur del continente, desde aves guaneras hasta los pingüinos de Humboldt.

Del puerto, salen embarcaciones hacia las Islas Ballestas para establecer un contacto casi directo con los lobos de mar, que aúllan en señal de protesta y bienvenida. Por automóvil se puede llegar al puerto de Punta Pejerrey, desde el cual se vislumbra a lo largo de la ladera de un cerro, la figura del Candelabro, similar a las Líneas de Nasca, pero tal vez de diferente origen: piratas que señalaban un tesoro, luchadores por la Independencia, quién sabe.

De regreso, el circuito tradicional conduce al museo de sitio y a parte de los vestigios de las necrópolis de los pobladores de la Cultura Paracas (200 a. C – 600 d. C.), cuyo arte textil aún admira al mundo entero. El paseo señala el camino hacia una pequeña bahía, hábitat natural de parihuanas, blanquirojas aves inspiradoras de la bandera peruana, que no se deben perturbar. Hacia el sur, las playas descubren otra vez bellas formaciones rocosas como “La Catedral” y “Mendieta”. En Paracas, el sol al caer, se pone de acuerdo con el paisaje para colorear el mar y devolver a la ciudad nostálgicos viajeros.

Clima: La región puede ser visitada todo el año, pues su clima cálido (media anual de 24°C), es de una sorprendente luminosidad y estabilidad.

Acceso: A 235 km al sur de la ciudad de Lima (3 horas aprox.)

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